Se trata de un método clave para desarrollar una reciprocidad positiva entre grupos sociales además de una iniciativa positiva encaminada a despertar la creatividad, la unidad entre las personas que viven en la misma comunidad con unos intereses y objetivos sociales comunes. El fenómeno de la prosociabilidad surge como una consecuencia de una actitud psicológica en plena ebullición tras el acuerdo sobre una lista de normas y comportamientos generalmente aceptados por los miembros de la comunidad y que figuran como parte de "un código de paz" elaborado con el fin de evitar trastornos derivados de la "violencia social" infantil.
El comportamiento prosociable implica un conjunto de acciones positivas en beneficio de terceros, promovidas por la empatía, los valores morales, y un sentido de responsabilidad personal en lugar de un deseo de obtener beneficios personales. La prosociabilidad es una poderosa herramienta que pretende promover los valores humanos universales tales como: la socialización, el intercambio, la cooperación, el respeto, la aceptación de la diversidad como un valor añadido, la paz, el bienestar psicológico, la unidad, la calidad en la comunicación, así como la empatía.
Entre los objetivos del proyecto ProSAVE también se encuentra la formación de los educadores: docentes, padres y miembros de las comunidades o centros sociales, y asociaciones culturales, deportivas y asociaciones religiosas, etc. en relación con la prosociabilidad y su contribución a la psicología evolutiva y social con el fin de evitar que los niños sufran cualquier tipo de violencia social.